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Introducción a la depuración

de aguas

   

        

INTRODUCCIÓN A LA DEPURACIÓN DE AGUAS

 

La enorme gama de aplicaciones que posee el agua, así cono el aumento de la demanda por consumo de ésta producido en las últimas décadas por el desarrollo industrial y el crecimiento de la población y de su calidad de vida, ha impuesto un aprovechamiento máximo de los recursos hídricos de que se dispone.

 Los periodos de estío y la existencia de amplias zonas con un bajo índice pluviométrico propician toda una serie de esfuerzos y exigencias por parte de las administraciones para reutilizar y adecuar el agua a los diferentes usos que de ella se hacen.

 Este problema tiene una creciente, aunque ya importante, incidencia en nuestra industria. La necesidad de acondicionar el agua para su uso en proceso (eliminación de materia en suspensión, de ciertas sales contaminantes, etc.), así como recircular ésta y reducir el consumo real, y la exigencia de tratar los vertidos son un hecho.

 Esta necesidad, pues, de hallar más y mejores soluciones a la amplia diversidad de aguas, vertidos y lodos que deben ser tratados, ha generado el desarrollo de una alta tecnología en este campo: sistemas de tratamiento, maquinaria implicada, control automático de plantas depuradoras, bacterias para tratamientos biológicos, y productos coagulantes y floculantes.

 El diseño para conseguir la clarificación de cualquier tipo de vertido, la deshidratación de los lodos producidos, o la adecuación de las aguas previa a su utilización, ha de ser específico para cada situación, teniendo en cuenta las características de las aguas, del proceso, la situación geográfica, normativa en vigencia y/o calidad limite de los parámetros necesarios para la utilización, reutilización o vertido final.

 Se presenta una breve introducción al problema de la depuración de las aguas, para determinar cuáles son las alternativas de tratamiento más significativas y eficaces en la depuración y/o acondicionamiento de la misma.

 Para acondicionar y/o depurar el agua, generalmente es preciso combinar  varios procesos elementales, cuyas bases pueden ser físicas, químicas o biológicas y cuyo efecto es el de eliminar en primer lugar las materias en suspensión, después  las sustancias coloidales, y finalmente las sustancias disueltas (minerales u orgánicas). Por último deben corregirse ciertas características.

 En cada caso y dependiendo de los objetivos que se pretenda alcanzar se aplicarán diversos principios y técnicas.

 ELIMINACION DE SÓLIDOS EN SUSPENSION

 La eliminación de los sólidos en suspensión implica esencialmente procesos físicos que conducen a una casi cuantitativa separación de fases. Básicamente, estos procesos son:

 - Sedimentación:     Se aprovecha la fuerza de la gravedad y las diferencias de densidad entre el medio  y las partículas suspendidas, para depositar en el fondo del tanque de sedimentación los materiales sólidos que se hallan en suspensión en el agua.

 La velocidad de sedimentación o de descenso es el parámetro fundamental de este proceso y está afectado por numerosas variables de diseño y de explotación.

 Para mejorar el rendimiento de esta operación suelen añadirse previamente reactivos coagulantes  y  floculantes que proporcionan una decantación más completa y más rápida.

 - Flotación:    En este proceso se convierten los sólidos en suspensión y                 algunas sustancias coloidales y/o emulsionadas en materiales flotantes.

  La flotación, ya sea por presión o por vacío, se basa en el  mismo fenómeno. Este consiste en la adhesión (por absorción y/o adsorción)  de burbujas  de  aire sobre las partículas            sólidas,  coloidales  y  emulsionadas que  existen,  ya sea en su estado original o previamente  coaguladas  y floculadas,  para reducir así la densidad  aparente  del conjunto y favorecer la ascensión de estos materiales hasta la superficie del agua.

 - Rejillas:        Este es un mecanismo puramente físico, que consiste en la "filtración" de     las aguas para retener los sólidos bastos – gruesos, que ésta arrastra. Los tamaños de las mallas varían  ostensiblemente,  desde  las más bastas de 1.7 mm, hasta las más finas de 0.05 mm.

 ELIMINACION DE MATERIALES COLOIDALES

 Un coloide se puede definir como una partícula sólida mantenida en suspensión a causa de su tamaño extremadamente pequeño (entre 1 y 200 milimicras), de su gran relación superficie/volumen, de su estado de hidratación, y de la carga eléctrica superficial que presenta. Son frecuentemente responsables del color, turbidez y DBO de las aguas.

 Efectivamente, para explicar la estabilidad de las partículas coloidales debe atenderse a diversos aspectos y han sido numerosas las teorías propuestas. Por un lado los coloides poseen el movimiento Browniano característico de las partículas disueltas en un medio y las de propio medio (continuo de choques entre todas ellas), que aunque aproxima circunstancialmente partículas coloidales, no permite la coagulación de éstas en una sola de mayor tamaño. El contacto se limita a un intercambio de energía cinética.

 El estado de hidratación y la carga superficial que desarrollan los coloides explican la estabilidad de estas dispersiones, donde predomina el efecto electrostático de repulsión entre las partículas, inhibiendo la coagulación espontánea. Todo esto se pone de manifiesto en la escasa, casi nula, velocidad de decantación natural de los materiales coloidales.

 Existen dos tipos de coloides: hidrófobos e hidrófilos, cada uno con características propias. Los coloides hidrófobos son  los más abundantes, no absorben agua y son muy sensibles a la coagulación por acción de electrolitos: óxidos metálicos, sulfuros, metales, tierras ... Los coloides hidrófilos son mucho menos sensibles a la acción de electrolitos, las interacciones con el agua son muy fuertes y suelen proporcionar viscosidad a la dispersión: Proteínas, Almidones, Gomas, Jabones... son ejemplos de este tipo de coloides.

 La gran mayoría de coloides generan una carga superficial negativa (todos los de origen natural y la mayoría de los que provienen de la actividad industrial; los coloides producidos artificialmente por coagulantes, normalmente hidróxidos de hierro o de aluminio, están cargados positivamente y son hidrófobos).

 La aplicación de un campo eléctrico a la dispersión permite ver al microscopio el desplazamiento de las partículas coloidales. La interpretación de los efectos electrocinéticos y de la estabilidad en los sistemas coloidales ha desembocado en la teoría de la doble capa eléctrica; la más ampliamente aceptada actualmente en este campo.

 Según esta teoría, se acepta primero la hipótesis de una doble capa iónica en la interfaz sólido - líquido, y se atribuye después una estructura definida a esta doble capa. Se cree que el desarrollo de la carga eléctrica superficial se debe principalmente a la adsorción preferente de los iones H (+) o OH (-)  del medio dispersante. También tiene una importancia relativa la ionización directa de algunos grupos estructurales: Amino, Amido, Carboxílico, etc.

 Una vez generada la carga superficial en el coloide (negativa en la inmensa mayoría de casos), son atraídos hacia la superficie los iones positivos presentes en el medio y se produce una orientación de las moléculas dipolares del agua.

 La capa más próxima a la superficie del coloide acompaña a éste en todo su recorrido por el seno del agua. En puntos más alejados de la superficie el ordenamiento electrostático es menor, disminuyendo para distancias crecientes, y las moléculas de agua o iones son móviles; ésta es la llamada capa difusa.

 Se da el nombre de potencial zeta "Z" a la diferencia de potencial entre el límite de la capa fija y el seno del líquido. Es un potencial electrocinético, no el termodinámico "E". El primero depende de este último y del espesor de la doble capa. Su valor determina la magnitud de las fuerzas electrostáticas  de repulsión entre las partículas o lo que es lo mismo, el grado de estabilidad de la dispersión. Cuando mayor es Z más estable es el sistema coloidal; cuanto menor y más cargado sea un coloide más estable es éste. Este potencial es posible cuantificarlo mediante un Zetámetro.

 Todos los intentos de eliminar los materiales coloidales del seno del agua se dirigirán a estrechar el volumen de esta doble capa, lo que es igual, a reducir el potencial Z hasta un valor casi nulo. En estas condiciones se producirá la coagulación de las partículas coloidales y su eliminación será factible.

 A efectos prácticos la coagulación se lleva a cabo mediante adición de dos tipos de electrolitos: Inorgánicos basados en sales de Hiero o Aluminio y Orgánicos basados el polielectrolitos de alta densidad de carga. Una agitación adecuada mejorará el proceso, ahora espontáneo, de la coagulación.

 No obstante, podemos encontrarnos con casos en que aún no se consiga desestabilizar la dispersión coloidal. Las alternativas son la adsorción (básicamente sobre carbón activo) o el tratamiento biológico.

 ELIMINACION DE SÓLIDOS INORGANICOS DISUELTOS

 Este punto ha sido, hasta hace poco, objeto de escasa atención por la consideración poco acertada de que los sólidos disueltos de origen inorgánico son menos contaminantes. Esto ya no es así actualmente y se conoce bien la necesidad de limitar el vertido de estas sustancias procedentes de las plantas depuradoras (cloruros, fosfatos, nitratos, carbonatos, sulfatos, metales, etc.).

 Los métodos empleados más comunes son: la evaporación, la diálisis, el intercambio iónico, la ósmosis inversa y otros.

 Es uno de los aspectos más importantes cuando se piensa en cómo realizar la depuración de un vertido. Por desgracia también es uno de los objetivos más difíciles de conseguir.

Estos sólidos se oxidan normalmente con gran rapidez por los microorganismos en la corriente receptora del vertido, produciendo un déficit en el oxígeno disuelto y los desagradables efectos de una agua poco oxigenada.

 Los tratamientos, por lo tanto serán biológicos, aeróbicos o anaerobios, presentan la dificultad del tiempo necesario para completar la conversión, desde unas horas a varios días, así como la necesidad de emplear una equipo especial. Además, las bacterias, responsables de esta degradación biológica controlada, son sensibles  a múltiples factores que afectan a su rendimiento: pH, temperatura, presencia de sustancias tóxicas, oxígeno disuelto, tipo de materia orgánica, alimento, etc. Como se deduce de todo esto la explotación de unas instalaciones de este tipo requiere grandes cuidados y numerosos sistemas de control.

 Los métodos empleados son muchos, adaptados a cada tipo de vertido y especificaciones. Algunos pueden ser: lagunas de oxidación, tratamiento por lodos activados, aireación por sistemas mecánicos, tratamiento aeróbico intenso, lechos bacterianos, digestión anaerobia, etc.

 COAGUALACION Y FLOCULACION

 Englobados en ambos procesos se encuentran la eliminación de los sólidos en suspensión (los más finos) y los materiales que se encuentran en estado coloidal.

 Entre los especialistas en la depuración de vertidos suele reservarse el térmico coagulación para denominar el fenómeno de la desestabilización de las sustancias coloidales, y el de floculación para la aglutinación de los coloides descargados (desprovistos de su carga superficial efectiva) en flóculos susceptibles de decantar con una velocidad satisfactoria. A los reactivos correspondientes se les denomina, respectivamente, coagulantes y floculantes.

 Los  coagulantes que se utilizan con más frecuencia son las sales de hierro (sulfato ferroso, cloruro férrico), o de aluminio (sulfato de alúmina, policloruro de alúmina). Actualmente también se está desarrollando toda una tecnología de productos coagulantes sintéticos que y empieza a ofrecer buenos resultados en casos específicos en los que las habituales sales inorgánicas han fracasado.

 En realidad cualquier electrolito que se añada a la dispersión coloidal, aunque sea indiferente a estas partículas, es decir, que no afecte a su potencial Z, crea un estado iónico mayor en el agua que conduce a una disminución del espesor de la doble capa. Esto reduce la distancia a la cual dos partículas se repelen de forma efectiva y puede permitir la acción de otras fuerzas coagulativas que sólo actúan a distancias muy cortas (fuerzas de Van der Waals).

Los coagulantes nombrados antes sí actúan sobre el potencial Z; en solución forman especies cargadas positivamente que son absorbidas en la superficie de los coloides y neutralizan su carga. Estos complejos hidróxido - metálicos son característicos de la química del hierro (II y III) y del aluminio, y pueden considerarse como intermedios en la formación del hidróxido correspondiente.

Existen, según algunos autores, otros mecanismos de coagulación o desestabilización de los coloides. Uno de ellos consistiría en un "arrastre" de coloides efectuando por un precipitado abundante y de gran superficie en su movimiento en el medio dispersante y que, finalmente, decanta. Otro es la posibilidad de que complejos polinucleares de éstos y otros agentes coagulantes o polímeros sintéticos actúen de puente de partículas coloidales y favorezcan el proceso de floculación.

Un producto coagulante suele presentar más de uno de estos mecanismos de desestabilización de la dispersión coloidal. Para la máxima eficacia de los coagulantes inorgánicos siempre se prefiere que el pH de la dispersión quede dentro de la zona correspondiente a la mínima solubilidad del ion metálico implicado. Para las sales de aluminio, el mínimo de iones AL3+ en solución corresponde a un intervalo de pH 6 - 7.4; para las sales férricas, el Fe3+ posee un margen más amplio de pH donde su solubilidad es mínima (pH superior a 4); para el ion ferroso Fe2+ el pH debe ser igual o superior a 9.5.

Con las sales de hierro suele trabajarse a pH fuertemente alcalinos para permitir la máxima acción coagulante y asegurarnos también de la eliminación cuantitativa de esto iones en forma de hidróxido. Las aguas tratadas con este sistema de coagulación deben después acondicionarse (neutralizarse) antes de ser vertidas o reutilizadas. Las aguas tratadas con sales de aluminio, en cambio, quedan en valores de pH muy próximos a la neutralidad.

De lo dicho hasta ahora se desprende importancia crucial del pH en el fenómeno de la coagulación. Afecta a todos los equilibrios de hidrólisis que poseen los coagulantes inorgánicos, pero también lo hace de manera decisiva a los propios coloides. Es así como una parte de la carga superficial queda destruida, toda vez que se reduce la estabilidad de la dispersión (la acidificación puede compensar la adsorción preferente de grupos OH- por parte de los coloides).

Una vez se ha conseguido la desestabilización de los materiales en estado coloidal, la fuerza repulsiva que mantenía alejada una partícula de las demás desaparece. Estas partículas al chocar y agregarse dando como resultado un tamaño y peso de partícula mayor, una reducción de la relación superficie/volumen, y una velocidad de sedimentación superior. Este proceso es espontáneo, sin producir agitación ni añadir otros reactivos, el movimiento inherente de las partículas en el medio acuoso provoca este fenómeno de coalescencia.

Si dotamos de una agitación adecuada a la suspensión y añadimos un producto floculante, éste hace de puente entre las partículas suspendidas y permite que la aglomeración sea mucho más rápida y que se alcancen tamaños de partículas (flóculos) mayores. Esta es la etapa de floculación.

PREPARACION DE DISOLUCIONES

Todos los polielectrolitos floculantes deben prepararse en forma de disolución diluida antes de dosificarse al agua o al lodo que se pretende tratar. Los diferentes productos floculantes, o incluso uno mismo, pueden presentarse en más de un estado físico cuando se adquieren comercialmente.

Los productos AQUIFLOC, pueden encontrarse en estado sólido granulado, en disolución acuosa, o en emulsión.

      -    Productos granulados.

Para preparar disoluciones de los polielectrolitos sólidos suele emplearse el método siguiente: la cantidad de agua necesaria para la disolución se agita vigorosamente mediante un agitador apropiado; en estas condiciones se añade el producto previamente pesado, de forma lenta para evitar la formación de grumos, el nivel de agitación se ha de mantener hasta conseguir la total disolución del producto Es necesario esperar entre una hora y dos horas, durante este tiempo el polielectrolito desarrolla totalmente sus cadenas (se disuelve) y se produce un gran          aumento en la viscosidad de la disolución. Ahora el producto ya esta preparado y listo para su utilización.

En ningún caso se prepararán disoluciones de concentración superior al 0,5%. La viscosidad que se alcanza y las dificultades de agitación lo hacen aconsejable. A escala          de laboratorio la adición del floculante sobre el agua en turbulencia se realiza desde    un papelito el cual se golpea levemente con cierta destreza, o humedeciendo       previamente con metanol. A escala industrial se dispone de unos premezcladores tipo "Venturi" que ponen en íntimo contacto cada una de las partículas con el agua antes de llegar  la masa principal de la disolución.

Después pueden prepararse diluciones hasta concentraciones del 0.05%-0.2% según     nos interese. Industrialmente suele ser recomendable efectuar una dilución en línea del polielectrolito. Especialmente cuando se trata de la deshidratación de lodos.

     -     Productos en emulsión.

Como en el caso de los productos sólidos se añaden sobre el agua en fuerte agitación, ahora en forma de un fino chorro. El tiempo de maduración suele ser inferior a los 30 minutos. También como antes se ajustará la concentración final de la disolución.

     -     Productos en disolución acuosa.

La preparación de diluciones es mucho más sencilla, sólo es necesario añadir el agua y agitar durante un tiempo prudencial (30 minutos deben ser suficientes).

Existen también productos en disolución en medio disolvente o emulsión base disolvente. En cualquier caso la metodología de la preparación es muy parecida. La estabilidad de la disolución es mayor cuanto más alta es su concentración. Las disoluciones de concentración igual o superior al 0.2% preparadas con agua destilada y guardadas en recipientes cerrados y opacos, pueden considerarse estables durante una semana como mínimo.

Numerosos expertos en este campo aconsejan calcular la concentración de las disoluciones en función de la materia activa del producto. Este es  el criterio más científico de la cuestión y atiende al propósito de evaluar comparativamente la idoneidad de los diferentes floculantes que se ensayarán.

Otro punto de vista es aquel que sólo tiene en cuenta los efectos finales de cada producto (el éxito de cada ensayo empleando uno y otro polielectrolito) y el coste que esto representa. En este caso se hablará de concentración del producto comercial en lugar de materia activa. En la práctica este criterio suele ser más útil ya que en numerosos casos no podemos conocer con exactitud el contenido en materia activa del producto. Además no hay ningún inconveniente para alcanzar un óptimo rendimiento del tratamiento (mejor relación resultados - coste).


 

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