Politica de Calidad

Tratamiento contra la Legionella

El procedimiento AQUIMINE

Calderas Pirotubulares

Introducción a la depuración de aguas

   

        

EL PROCEDIMIENTO AQUIMINE

 

 

Programa de tratamiento del agua de caldera y condensados.

 

 

PRESENTACIÓN

 

Minimizar los depósitos calcáreos y la corrosión en las calderas de vapor y sistemas asociados, es reconocido, desde hace mucho tiempo, como el punto clave para una explotación eficaz, económica y fiable.

 

En el pasado, se han utilizado una gran variedad de procesos químicos y físicos para alcanzar estos objetivos. Desde hace algún tiempo, las técnicas se han orientado hacia la selección de un reducido número de productos de acondicionamiento, asociados a un pretratamiento del agua de aporte.

 

La gama AQUIMINE, a partir de poliaminas, utiliza un concepto totalmente diferente del acondicionamiento del agua en los generadores de vapor. Aprovechando al máximo las mejoras efectuadas en los pretratamientos así como la toma de conciencia de la necesidad de optimizar la recuperación de condensados de calidad a temperatura elevada.

 

Esta gama de productos está destinada a todos los tipos de generadores de vapor, incluyendo las instalaciones de alta presión.

 

 

VENTAJAS:

 

 

PREPARACION ÚNICA LISTA PARA EL EMPLEO:

 

Dosificación y controles simplificados. Stocks reducidos. Protección contra la corrosión y los depósitos calcáreos, sin reductor de oxigeno ni precipitante.

 

 

ECONOMICA:

 

Dosificación en función del agua de aporte al sistema.

 

 

NO AUMENTA LA SALINIDAD TOTAL:

 

Ahorro de energía, agua y producto al disminuir el régimen de purgas.

Reducción de los riesgos de arrastres.

 

 

BUENA ESTABILIDAD TERMICA:

 

Puede ser utilizado hasta una temperatura de 550 ºC.

 

 

FILM FUERTEMENTE FIJADO:

 

Protege las superficies metálicas en condiciones de transferencia térmica elevada y velocidades de flujo.

Da una protección temporal en caso de parada de la dosificación o vaciado de las instalaciones.

 

 

FILM HIDRÓFUGO:

 

Protege el metal de los componentes agresivos disueltos en el agua. Favorece la condensación en gotas sobre las superficies eliminando el agua estática, perjudicial para el intercambio térmico.

 

 

VOLÁTIL:

 

Protege el sistema vapor / condensados sin inyección adicional.

 

 

EFECTO DETERGENTE:

 

Elimina los depósitos y restablece el intercambio térmico.

 

 

DATOS TÉCNICOS E HISTÓRICOS:

 

Protección contra la incrustación.

 

La mayoría de las calderas industriales están hoy en día alimentadas con agua donde los componentes incrustantes han sido prácticamente eliminados en las instalaciones de pretratamiento automático, con una eficacia y seguridad que no se conocía hace veinte años, salvo en las centrales térmicas.

Las ligeras fugas de dureza residual así como los óxidos metálicos derivados de la corrosión, pueden ser controlados por pequeñas dosis de dispersantes, sin aporte de precipitantes minerales que contribuyen a aumentar la Salinidad Total.

El procedimiento “Transport-plus” fue un ejemplo precoz de esta estrategia, pero la velocidad de desarrollo de los polímeros aniónicos dispersantes es tal, que hay un flujo constante de nuevos productos en el mercado.

 

La aplicación de materias catiónicas en este campo, ha sido mucho menos utilizada. Las propiedades filmógenas de estos productos, han sido consideradas más bien como una protección anticorrosiva que como una capa preventiva contra la incrustación en las superficies de intercambio térmico.

 

Sin embargo, bajo condiciones bien definidas, las poliaminas catiónicas son capaces de inhibir las incrustaciones y los depósitos de óxidos metálicos tan bien como los mejores dispersantes aniónicos.

 

 

CONTROL DE LA CORROSIÓN / REDUCCIÓN DEL OXÍGENO:

 

En la práctica tradicional del agua de calderas, estos dos términos se han convertido en sinónimos, al extremo de hacer pasar por picaduras (Pitting) de oxígeno toda forma de corrosión localizada. En las calderas de hogar interno, las verdaderas picaduras de oxígeno son casi invariablemente debidas a la acumulación de oxígeno durante los periodos de parada y están generalmente limitadas a las capas superiores de los tubos, a la parte alta del hogar y al nivel de la línea de agua. Estas corrosiones son desconocidas en las calderas que funcionan de manera continua y en las cuales el oxígeno residual es instantáneamente desgasificado en el momento de la entrada en la caldera del agua de alimentación.

 

La mayor parte de las fisuras y de las picaduras bajo los depósitos, son el resultado de concentraciones de iones cloruro o sulfato, que hacen bajar el pH a su punto de agresión. La importancia del aporte de alcalinidad cáustica para prevenir esta acidificación local, está limitada por otras consideraciones tales como la fragilidad cáustica o la pureza del vapor.

 

A pesar de los progresos efectuados en la concepción y construcción de los depósitos de alimentación, la dosificación es siempre difícil. A menos que se disponga de una bomba dosificadora de pequeña capacidad y funcionando con impulsos muy rápidos, la dosificación no se hará nunca en forma continua, incluso si la velocidad de reacción es suficiente para proteger el sistema de alimentación y economizadores que muestran de una manera catastrófica las consecuencias de un defecto en la eliminación de oxígeno, y sin embargo la caldera correspondiente no presenta signos de corrosión y tiene siempre una reserva adecuada de reductor de oxígeno. Por este hecho, el mantenimiento de la dosis adecuada de reductor de oxígeno, no puede ser considerado como una garantía para el conjunto de la instalación.

 

La inyección de los productos en el depósito de alimentación, puede ser una mejora, si el tiempo de residencia es suficientemente corto para evitar una restauración del oxígeno. A menudo, se observa un consumo masivo de sulfito en el momento de la redisolución del oxígeno.

 

Numerosas instalaciones de vapor industrial, en busca de una eficiencia máxima, han sido adaptadas  para recuperar el 90% de condensados y tienen como consecuencia una temperatura del agua de alimentación cercana al límite de cavitación de las bombas. Si la búsqueda de esta temperatura se ha realizado únicamente para eliminar el oxígeno libre aportado por los condensados, la adopción de un film de poliaminas dará un resultado superior que la búsqueda inútil y onerosa de la última fracción de ppm de oxígeno disuelto.

 

Está reconocido que el film de óxido de hierro que recubre las paredes internas de una caldera es realmente más estable y más resistente cuando se ha formado en presencia de una cantidad ínfima de oxígeno. Se ha realizado un esfuerzo considerable en la búsqueda de un método preciso para verificar esta tesis, lo que ha permitido confirmar las ventajas de esta oxidación controlada. La utilización de los sulfitos, de la hidracina y otros reductores orgánicos dosificados en exceso para poder reducir la cantidad mínima de oxígeno restante, plantea entonces el problema de la influencia del medio reductor frente a la formación de este óxido de hierro en la superficie del metal.

 

Se ha verificado igualmente que la formación de esta capa protectora de óxido se ve favorecida por la presencia de poliaminas catiónicas fijadas en la superficie electronegativa de los metales.

 

PROTECCIÓN DE LOS CONDENSADOS:

 

La presión económica para recuperar más eficazmente el vapor condensado, ha centrado la atención de los usuarios en los costos de mantenimiento de los sistemas, pero los beneficios obtenidos compensan sobradamente el aumento de intervenciones y el cambio de los purgadores defectuosos no remarcados hasta este momento.

 

Los óxidos de hierro provenientes de las líneas de condensados de reciente recuperación, pueden ensuciar los sistemas de alimentación y ser la causa principal de la corrosión y de los depósitos en las calderas. Generando una nueva exigencia en la lucha contra la corrosión en el vapor y en los retornos de condensados.

 

La utilización de la octadecilamina como inhibidor de corrosión filmante en los sistemas de vapor / condensados es bien conocido. Una gama de aminas volátiles, en especial la morfolina y la ciclohexilamina, ha sido utilizada durante muchos años para neutralizar el ácido carbónico y aumentar el pH de los condensados. Se han realizado tentativas para combinar el aspecto económico del film con la facilidad de dosificación de las aminas neutralizantes, pero en general, las formulaciones propuestas han despreciado la estabilidad del film frente a la volatilidad generando como consecuencia, una protección anticorrosiva debilitada. Las nuevas poliaminas de nuestra gama AQUIMINE se fijan más fuertemente en la superficie del metal que la octadecilamina.

 

 

HISTORIA DE LAS POLIAMINAS:

 

La utilización de aminas de cadena larga para proteger las líneas de condensados contra el ataque del ácido carbónico y del oxígeno es una tecnología bien conocida y utilizada universalmente para la protección   de las torres de destilación de refinerías.

 

EMINFOR S.L. se ha apoyado en esta experiencia adquirida en el campo petrolero, para desarrollar este programa de tratamiento completo por poliaminas, del agua de calderas, del vapor y de los condensados.

 

Al principio de los años 60, el nacimiento del proceso de tratamiento de calderas con poliaminas, fue acogido con escepticismo y resistencia por la profesión. Observaciones exageradas, una falta de apreciación de los límites del proceso, así como una mala utilización de los productos condujeron a problemas, el escepticismo parecía justificado.

 

Algunos años más tarde, se constató que los clientes que habían adoptado el tratamiento con poliaminas estaban muy satisfechos y mostraban una gran fidelidad al producto. Además, se reconoció que los problemas encontrados tenían su origen en una mala dosificación o en una calidad de agua defectuosa. El procedimiento muestra entonces sus ventajas como un nuevo tratamiento simple y económico del agua de calderas.

 

El mercado existente y nuestra experiencia, nos permitieron delimitar los límites de aplicación de nuestros productos en los términos de calidad del agua de alimentación, utilización del vapor producido y características de las instalaciones. Hemos desarrollado métodos de análisis más precisos para controlar la dosificación de los productos y poder eliminar así los problemas ligados a un eventual exceso de dosificación.

 

Con más de 40 años de experiencia, hoy día estamos en condiciones de ofrecerles los beneficios considerables de las poliaminas en la gama de productos AQUIMINE.

 

 

DESCRIPCIÓN GENERAL:

 

Los productos de la gama AQUIMINE, son emulsiones acuosas de poliaminas y de aminas volátiles alcalinizantes. Se presentan bajo forma de líquidos estables opalescentes.

 

Son formulaciones que pueden cubrir las necesidades del agua de alimentación, del agua de caldera y de los condensados, asegurando el mantenimiento del pH y el equilibrio indispensable entre volatilización y la reserva de poliaminas en caldera, con gran diversidad de condiciones de operación. Ocasionalmente  puede ser necesaria la adición de NaOH.

 

 

PRODUCTOS Y APLICACIONES:

 

AQUIMINE V-15:

 

Emulsión de poliaminas filmantes para la protección contra la corrosión e incrustación y aminas neutralizantes para el control del pH.

Utilizado en calderas acuo y pirotubulares alimentadas con agua descalcificada o descarbonatada y descalcificada, hasta una presión de servicio de 15 Bars.

 

AQUIMINE GC 250:

 

Emulsión concentrada de poliaminas y de aminas neutralizantes para el control del CO2 y el pH en el vapor y condensados.

Utilizado en calderas alimentadas  con agua descalcificada o descarbonatada y descalcificada, hasta 15 Bars de presión.

 

AQUIMINE HP 18:

Combinación de poliaminas filmantes para la protección contra la corrosión e incrustación y de aminas volátiles para neutralizar el CO2 tanto en redes de condensados como en las turbinas.

Utilizado por encima de 15 Bars de presión de servicio y alimentadas las calderas con agua desmineralizada.

 

AQUIMINE GC 160:

Emulsión concentrada de poliaminas y de aminas neutralizantes para el control del CO2  y del pH en el vapor, condensados y turbinas.

Utilizado en grandes instalaciones por encima de 15 Bars de presión de servicio y alimentado con agua desmineralizada.

 

AQUIMINE GC 320:

Emulsión de elevada concentración de poliaminas y aminas neutralizantes para controlar el CO2 y el pH.

Utilizado en grandes instalaciones por encima de 15 Bars de presión de servicio y alimentado con agua desmineralizada.

 

 

CONSIGNAS DE DOSIFICACIÓN:

 

Las poliaminas y otros constituyentes de los AQUIMINE son reciclados por los retornos de condensados por lo que debe preverse una dosificación proporcional al agua de aporte, las bombas dosificadoras serán comandadas por un contador emisor de impulsos. La inyección del producto podrá realizarse en el depósito de alimentación, a la salida del desgasificador o en la tubería de alimentación a caldera. Las bombas dosificadoras deberán estar dimensionadas para un trabajo prácticamente en continuo.

 

Es preferible utilizar el producto en estado puro. Sin embargo, y si fuera necesario, pueden diluirse hasta 5 veces su volumen en agua. Las soluciones así obtenidas deben ser utilizadas en la semana siguiente a su preparación.

 

La dosis inicial, de acuerdo al caudal de agua de aporte, será:

 

AQUIMINE V 15 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40-100 ml / m3

AQUIMINE GC 250 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  15-40   ml / m3

AQUIMINE HP 18 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  . .  40-50  ml / m3

AQUIMINE GC 160 .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  20-25  ml / m3

AQUIMINE GC 320 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   10-15  ml / m3

 

La dosificación de mantenimiento dependerá del porcentaje de reciclaje de las poliaminas en los retornos de condensados. Será función de la naturaleza del producto utilizado y de las características de la instalación. El contenido en poliaminas será determinado con exactitud y la dosificación ajustada progresivamente hasta que esta cantidad sea del orden de 2 a 5 ppm en el retorno de condensados.

 

 

POSICIÓN DE LA COMPETENCIA EN EL MERCADO DE GRANDES GENERADORES DE VAPOR:

 

INHIBIDOR DE INCRUSTACIÓN:

 

El control de la incrustación para las empresas de tratamiento de agua está dominado por la utilización masiva de fosfatos en tanto que precipitantes primarios. Dosificaciones del orden de 30 a 50 ppm de PO43-  no son raras y los tratamientos de tipo “ Efecto Umbral” utilizados solos, sobrepasan frecuentemente las dosis límites impuestas por la descomposición de los carbonatos.

Los tratamientos “Sólidos cero” difícilmente se encuentran fuera de las grandes centrales térmicas.

 

Los programas de tratamiento con fosfatos, necesitan una cantidad del orden de los 600 ppm de materia sólida en la caldera, en forma de fosfato, sosa y dispersantes. Esto no constituye un gran inconveniente cuando se utiliza agua descalcificada con elevado TAC, se trata sin embargo del único aporte significativo de materias sólidas en un sistema donde el agua de aporte sea desmineralizada, generando como consecuencia un derroche de agua y de energía por la purga de desconcentración. Si no se instala un control riguroso, las sales así precipitadas pueden no ser debidamente dispersadas y purgadas, se depositan sobre la superficie de intercambio térmico y resultan difíciles de eliminar, incluso mediante limpieza química.

 

Los programas de “efecto umbral” implican que el contenido residual en carbonato alcalino en la caldera sea suficiente para precipitar las trazas de dureza en el agua de alimentación. La pérdida de carbonato por hidrólisis significa que el margen de maniobra desaparece cuando la presión de la caldera pasa de 10 a 15 Bars. Además, las condiciones que genera la entrada de dureza permanente, consume el TAC y la reserva de dispersante aniónico. Por el contrario, si las superficies se mantienen limpias por la presencia de una dispersión catiónica con formación de una película protectora de poliaminas, el sistema se convierte inevitablemente, más rentable y menos sensible a las variaciones de la calidad del agua.

 

Para evitar la precipitación de fosfatos y silicatos de calcio y magnesio, la calidad del agua de aporte es primordial. Un tratamiento con fosfatos debe equilibrar en caldera Na+ PO4 para eliminar la presencia de iones OH- libres. El fosfato actúa entonces como una sal tampón, limitando el pH del agua alrededor de 9,3. Esta función puede igualmente alcanzarse con las aminas neutralizantes de un bajo coeficiente de división.

 

Los secuestrantes reaccionan con las trazas de dureza para formar compuestos solubles. Como estas reacciones son estequiométricas, las dosis de secuestrante   debe ser suficiente para reaccionar con toda la dureza presente. Sin embargo, en caso de exceso, el secuestrante puede atacar el metal de la caldera y no será posible mantener la reserva necesaria de producto sin un grave riesgo de corrosión del equipo. La presencia de oxigeno aumenta todavía más el efecto de corrosión frente al acero. Hay muchos casos conocidos de corrosiones muy fuertes en calderas por este tipo de tratamientos.


 

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